MI SESIÓN CON MI AMO. I

Cuando era pequeña tenía miedo a cometer un error y recibir un guantazo merecido de mi madre, era inevitable equivocarme y recibir un insulto y acto seguido una bofetada, siempre me decía aquello de; “no querías una buena madre? Pues toma una buena madrastra“, esa era su forma de castigarme al decirme eso y darme literalmente una hostia.

Reconozco que fui bastante rebelde, siempre lo he sido y aún lo soy, lo admito, pero gracias a eso supongo que mi forma de ser me ha hecho llegar y conseguir todo aquello que he querido, también tengo que admitir que tengo mucha fe en mí misma.

En la agencia de escorts de Granada donde aprendí, me enseñaron a llegar hasta el final de todo, se pongan las cosas como se pongan y la verdad que eso me ha hecho conocer un poco mis límites, conocerme más y saber hasta donde puedo llegar, por eso nunca se me agota la imaginación sexual. 😜

Tengo un amo, desde la época de Private24 Oviedo, hasta ahora, tengo un amo y yo soy su única sumisa (eso dice), tuve que enseñarle a soltarse un poco al principio y ser mi amo a mi forma y tengo que reconocer que es un buen amo.


Siempre que viene a verme en todas mis estancias a Asturias, contrata una hora y paga lo que le pido siempre, al ser un servicio especial pues le cobro lo pactado y él lo paga, hoy contrató dos horas.

Yo estaba hablando con mi padre porque me estaba comentando que se va para Francia y contesté al otro teléfono de trabajo, sabía quien era, así que no me hizo falta dar muchas explicaciones, le dije la dirección y me dice mi amo que viene en una hora, mi padre lo tenía al otro teléfono, así que escuchó todo, pero no dije nada fuera de lo normal mientras hablaba con mi cliente al teléfono de trabajo. 

Me sigue mi padre contándome sus cosas y al rato me despido de él diciéndole que tengo una sesión de sumisión que después antes de acostarme a dormir, le llamo.

Me meto a la ducha y mientras me estoy duchando recuerdo la última vez que vi a mi amo, estuve tres días muy cansada y me dolía todo el cuerpo después de aquella sesión.

Estaba mentalizándome en mi trabajo pensando en aquel libro “La agenda de Virginia”, en el que dice que “el dolor también da placer”, estaba pensando en la jefa que tuve en Granada que me enseñó a ir más allá de mis sesiones para ver que es lo que pasaba, “ir más allá”, es experimentar lo próximo que va a suceder sin que lo espere, dentro de unos límites también y por supuesto con protección siempre, me gusta observar muchas veces la historia que me estoy montando, desde fuera aunque la esté viviendo en mis propias carnes.

Estaba acabado de arreglarme, faltaba un poco de maquillaje, me puse una camiseta, unos pantalones negros de cuero muy ajustados a juego con la camiseta, los zapatos del anuncio y mi pelo trenzado.

Le recibo con dos besos a cada mejilla al abrir la puerta, una sonrisa, pensé que iba a empezar mi castigo por hacerle esperar aposta diez minutos porque se me cayó el aceite de los masajes en la cortina roja de mi habitación y le eché polvos de talco para que absorbiera ese acete de la cortina y se quedó peor que estaba y el talco tirado por todo el suelo… que desastre y el dueño de la casa me va a matar! Pensé.

Hago a mi amo pasar a la habitación y parece que le gusta, lo primero que ve frente a él es la X con grilletes para atar y me dice que tiene una idea con eso, me río y le digo que los pies no me los dejo atar pero las muñecas si, me pone frente al espejo y me inclina un poco hacía delante y me azota sin más, con la mano, siento el picor de esos azotes en mis nalgas y me duele aún así con la ropa puesta.

-muy bien Luna Valenciana, no escribiste el relato y te dije que quería verlo escrito, te voy a castigar, vas a recibir lo tuyo. (Me dice en modo amenazante)

Me hace ponerme en el borde de la cama, sacando el culo hacía fuera, de rodillas en el suelo (la cama es baja), me baja los pantalones y el tanga rosita y empieza otra vez a azotarme y a meterme mano a la vez, le desafío un poco porque yo soy una sumisa un poco rebelde. 

Le pido permiso para decir algo y lógicamente le pido que se duche y demás, venía limpio, pero yo soy así y mando a todo el mundo a ducharse.
Me hace entender que quien manda es él, pero se va a la ducha.

Mientras se ducha pongo un poco de música, me meto a mi correo electrónico y contesto a tres mails de consultas, me tiro sobre la cama y empiezo a pensar en el taxista de Granada y me invade un sentimiento extraño por el cuerpo al recordarle… no se olvidarte, me digo en mi pensamiento.

Vuelve mi amo a la habitación y me acerco donde él está y empieza a ordenarme, empieza a azotarme y noto la piel que me escuece, me hace poner de rodillas frente a él y me hace practicarle una mamada cogiendome de la cabeza y metiéndome la polla hasta el fondo de mi boca, hago arcadas, noto su satisfacción, mientras me pregunta; -qué se siente cuando te despojan del poder tuyo cuando eres tu la que está en la piel de esos sumisos a los que puteas? 

Me echo a reír desafiante y le miro, no se puede mirar a un amo pero esa parte no se la sabe jajajaja… -me siento de puta madre amo. A forma de burla.

Me hace arrodillarme en la cama y me azota por mi contestación y me pega ligeras palmaditas en mi sexo, me duele, me retuerzo de dolor pero sigo riéndome de mi amo, yo no soy fácil de domar, ni en mi vida como sumisa, ni en mi vida normal, ni en ningún sitio. Hay que saber hacerlo y yo soy caballo desbocado de toda la vida y aún no ha existido nadie que sepa domarme. 

Me pone boca arriba y pellizca mis pezones, estos responden duros y el dolor me llega al cerebro de una forma que me cubro el pecho con los brazos para no volverlo a sentir, me azota en el sexo, -mi coño… cabrón!! (Lo había pensado en voz alta), el castigo fue aún más chungo.
Se levantó y fue hasta su ropa y cogió el cinturón de sus pantalones y me pegó con él, en el culo, la espalda, las piernas… la piel me quemaba.

Hubo un momento que recordé mi infancia cuando llegué tarde del colegio una vez a casa y mi madre me pegó unos cuantos correazos, al recordar aquello, tuve ganas de llorar mucho pero me aguanté mientras me pegaba mi amo y me decía insultos que no me llegaban al alma porque no la tengo en esos momentos.

Me hizo contar los correazos, al llegar al numero doce me equivoqué y no podía seguir, era mucho dolor seguido y no podía pensar, me decía a mí misma “el dolor es placer” y se me pasaba ese dolor, mientras se ensanchaba con su cinturón.
-eres un amo muy cabrón pero te falta mucho por aprender jajajaja… le digo riéndome.

Se mosquea y tira el cinturón y me mete la polla en la boca a modo de asfixia, no puedo evitar las arcadas, me pega unas hostias en la cara, me coge del cuello e insulta y me da un lengüetazo en la cara… 😨, pero aún no me siento del todo humillada.
-qué pasa, que viste estos días “50 sombras… en el cine?” Le digo riéndome pero dolorida y resistiendo.

Se mosquea un poco más y me saca de la cama y me pone el cinturón en el cuello y me hace andar a gatas como si fuera una perra, mientras protesta y me insulta, su intención es verme derrotada pero la mía es que tengo mucha resistencia a todo y otra chica no se lo que aguantaría pero me estaba dando caña de la buena.

-qué sientes ahora Luna Valenciana? Me dice al oído mientras acaricia mi culo escocido.

-que soy la mejor. Le vacilo un poco.
Pilla la vacilada que le hago y me pone de rodillas frente a él y… suena la alarma de la hora y no se a corrido aún y paga otra hora, vaya, me lo estaba pasando tan bien, que me olvidé del tiempo y todo.


Continuará…

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