Una salida a domicilio. (Relato real)

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Nunca me ha gustado hacer salidas a domicilio, por unas cuantas cosas que he vívido o me han contando, no muy agradables que no vienen a cuento, ya que eso es muy pasado, hago salidas a hoteles pero nada más.

Hace tres días hice una salida a domicilio, a diez kilómetros de Hondarribia, un pueblo bastante tranquilo que no recuerdo el nombre, fui a un piso duplex, el dueño de la casa un chulo, un prepotente y un soplapollas de primera.

Cuando me lleva al domicilio el taxista, le doy instrucciones por si le necesito para algo, me acompaña hasta la puerta de la entrada del piso y tomo el ascensor y subo hasta la puerta donde me recibe un hombre de cuarenta años más o menos.

Me hace pasar dentro y me dice que suba hasta la habitación, subo y me doy cuenta que mientras me hablaba su aliento me quemó las pestañas, olía a alcohol que se podía cortar hasta con cuchillo ese aliento, con una mezcla de tabaco.

Me pregunta por las cervezas y yo no tengo ni idea de ningunas cervezas.

-Ya empezamos mal eh? Me dice en tono vacilando.

Me callo y al momento hago como que no me ha dicho nada y le pido mi atributo por las dos horas que vamos a estar y me saca un billete de quinientos euros, evidentemente no llevo cambio encima, le digo que podía a ver avisado y me dice; -a ver pija, si ves que tal le digo a un amigo que vaya y traiga el cambio.

-a ver chatín, las cosas no funcionan así, ni funciono así, voy a llamar para que me traigan el cambio.

Llamo desde mi teléfono al taxista y no sé qué le pasaba a mi teléfono móvil, estaba bloqueado y el corazón empieza a acelerarse, ahí con ese tío que estaba como una puta regadera y sin teléfono.

-tienes que dejarme tu teléfono. Le pido como favor.

Le veo con gana de aprovecharse de la situación y tuve la ligera idea de que yo no iba a pasarlo muy bien en esa salida, me lo decía mi intuición.

Me deja el teléfono suyo a regañadientes y marco el número del taxista, le pido que por favor me traiga cambio y viene hasta la puerta y le doy el billete de quinientos euros.

Estoy esperando al taxista y mi cliente me dice en plan tonto “si sé que soy muy fea?” Se acerca a mí para besarme y le digo que se lave los dientes primero que huele bastante a alcohol y a tabaco y que yo no beso una boca que huele así.

Me dice que para ser tan fea soy muy seria y le digo que ya le gustaría que yo fuese alguna de las dos cosas. Me dice que me llama fea porque le parezco muy guapa y que él es así.

-joder troco, como ligues así en una discoteca con las tías, puedo entender por que estoy aquí.

-a ver pija, que yo no soy de ligar ni de ir de putas nunca.

-claro, por eso el taxista no me ha dicho que cada semana viene a tu casa una escort diferente, te crees que con mis ocho años de kilómetros de pollas recorridas tú me la vas a pegar a mí, mister Donostia? Le digo en plan de burla pero divertida.

Me insiste que me equivoco y que mejor persona que él no me voy a encontrar en este mundillo como cliente, quedaros con esto!!

Empieza a meterse unas rayas de coca y me ofrece, le digo que no me gustan las drogas, me ofrece comida, le digo que no como a esas horas de la mañana y me ofrece tabaco y le digo que no fumo tampoco.

-joder pija, eres muy formal.

-me llamo Virginia, no pija, ok? Le digo seria.

Me empieza a meter mano de forma descarada y no se por qué tengo la idea de que ese tío curra en la obra por su forma de ser y le pregunto a qué se dedica para ver si he acertado y me dice que “curra en la obra”, coño, acertaré los números de la lotería de este año? Me pregunto.

Me empieza a molestar la situación y le digo que frene su descaro hasta que verifique el taxista que está todo correcto con su billete de quinientos.

Me llama el taxista y me dice que “todo está ok”, que luego me pasa a buscar y me trae el dinero, ok, cuelgo la llamada y me voy hasta el comedor y mi cliente a la cocina, me quito el abrigo largo que llevo de Holly y me quedo en vestido y tacones. Me quito mi pañuelo del cuello para abrigarme, un Guess que compré en una tienda con Alba escort, la chica que ahora está en A Coruña currando.

Me voy hasta donde está mi cliente y veo un patio y llueve mucho, bastante, me quedo mirando por la ventana de Cristal y mi cliente está bebiendo agua a morro de una botella que saca del frigorífico.

Le digo que me gusta su picadero, me dice que es la casa donde vive.

-eres muy fea no fea? Me dice entre bromas, con chulería.

-puestos a hablar de feos tú no te quedas corto, tan feo que te daban la teta vamos mirando boca abajo tronco. Le digo muy seria.

-encima de pija nos ha salido chistosa.

-Bueno, me da para hacer un monólogo.

-Yo sé que soy feo, pero te digo eso porque eres guapa, yo soy así de bromista.

-veo que te cojea la neurona o te hace una mica de conexión.

Había iniciado una guerra nada más empezar y él no lo sabía, la situación era bastante surrealista, estábamos midiéndonos quién era más guapo o tenía más cojones.

-pienso escribir este encuentro tan estupido en mi blog.

-eso qué es?

-nada…

Se pone delante mío, me coge de la cintura y me dice que le gustan mis ojos claros, mi vestido y mis zapatos.

Se escucha un ruido abajo y de repente me sobresalto y le pregunto, quién hay abajo? Y me dice; -tengo un colega abajo y va a subir ahora y te vamos a violar entre los dos y te vamos hacer de todo y te vamos a robar. Me dice muy serio y mirándome, lo tenia frente a mí.

Primero pensé en el disgusto que le iba a dar a mi madre si me pasaba algo y la tengo enferma de los huesos y no me apetecía mucho llamar a casa con un problema que me “había pasado”, pensé que para que llore mi vieja que llore la suya y busqué con la vista algo con lo que pudiera defenderme, estaba dispuesta a lo que fuera para salir de ahí ilesa.

El seguía metiéndome miedo en el cuerpo, el corazón se me salía del pecho de los mismos nervios, estaba muy nerviosa, me estaba dado un ataque fuerte de ansiedad y no podía ni respirar, no tenia mi aparato del asma, no tenia una pastilla para la ansiedad, no tenía teléfono móvil operativo para llamar a la policía, no tenía que haber salido de la cama para hacer esa salida.

Solo pensaba en mi familia y el disgusto que se iban a llevar.

De pronto me derrumbo llorando ahogándome sin poder respirar delante de él, dentro de mi pensaba que tenía que pegarle una hostia antes de que él me hiciera algo, pensé en darle un cabezazo, una patada en los huevos, una paliza… me daba igual! A mí no me iban a violar y a robar porque no me salía de los wevarios y una tía de barrio como yo no morimos sin pelear.

Estaba frente a un tío no muy normal que me había dicho algo no muy normal que me iba hacer y yo no iba a dejar que eso pasara, aunque estaba llorando y ahogándome sin respirar, estaba esperando a que subiera su colega y a ver que lluvia de hostias montábamos, porque se me va lo pija enseguida y me da todo igual, no quería llegar hasta ahí y tenía miedo, mucho, pero me daba ya igual! De repente se echa a reír y me dice mientras lloro que es una broma y que no había nadie más y que no me iba hacer nada que se había caído algo, que estamos solos.

Me llevó hasta la habitación y yo seguía llorando, no paraba de llorar, me llevé un susto grande y me había dicho eso y estaba aterrada.

Me trae agua en un vaso y me dice que beba, me duele bastante el pecho y no me apetece estar ahí, me dice que tengo que hacer algo porque va pasando el tiempo y él había pagado mi salida y que todavía no habíamos hecho nada.

Me quito la ropa y me quedo en ropa interior, le digo que tiene que ducharse, me dice que él está limpio, le exijo que se duche, me dice que no y le insisto y le digo que se lave porque a mí no me gusta “el yogur caducado”, se mete a la ducha a regañadientes y voy con él para ver qué se ducha.

Mientras se ducha, sigo con mi dolor de pecho, no podía respirar bien, no quería estar ahí y hacía bastante frío en esa casa.

Estaba mirando por la ventana la lluvia caer y me preguntaba a mí misma qué coño estaba haciendo ahí, me apetecía irme a casa, me apetecía ver a ese golfista y me diera un abrazo y me dijera que todo iba a estar bien, me apetecía salir corriendo y dejar a Luna Valencia ahí y seguir otro camino.

Recordé entonces cuando me habían preguntado mis clientes alguna vez, si alguna vez me había encantado con algún cliente desagrable? Esta era la primera y última vez.

La actitud de mi cliente era súper prepotente, se mete a la cama después de la ducha y me dice; -“puta, chupamela!”, me puso de mala hostia esa expresión e hice como que no escuché nada, seguí, me puse a la orden y me dice que quiere tocarme, me pongo en posición para que pueda tocarme bien mientras le hago una felación.

Le explico con educación como tocarme y empieza a rascarme el coño con la uña de los dedos.

-perdona, qué edad tienes?

-Tengo 40, por? Me dice extrañado.

-con 40 años no sabes tocar un coño tío?

-lo hago mal?

-si… parece que estás rascando el puto rasca de la once macho!!

Se queda cortado, estaba hasta los wevarios de mi cliente, tenía ganas de pirarme de ahí.

Sigo a lo mío y llama su ex mujer por teléfono y no le contesta a la llamada, le manda audios de voz y le pone verde, pero muy verde y escucho los audios y me contengo la risa, me di cuenta de que estaba pagando yo las frustraciones de este tío que me estaba tratando como una mierda y humillándome.

La mañana no acababa ahí, vino un amigo suyo con su hija y tuvo que estar con él dándole instrucciones de la compra que tenía que hacer en el supermercado porque tenían comida Jajajaja… yo en la cama, esperando que pasara la media hora que quedaba y cuando pasó el tiempo, el colega de este se fue con su hija y yo le dejé ahí sin acabar porque él estuvo dando vueltas las dos horas contratadas, me dijo que tenía que darle quince minutos de cortesía.

Por qué…? Encima abusando demás! Le dije que no me quedaba ni pagadome la hora a mil euros que fue la peor experiencia de mi vida y que como cliente era pésimo.

-Escúchame… no sé cómo serán tus clientes puta, pero mejor persona que yo no vas a encontrar, sabes?

-tronco… ahora entiendo porque eres separado y otra cosa, si tú eres tan buena persona, como será la mala persona aquí en el País Vasco? Me parece que tú tienes una idea muy equivocado de ti mismo tío, me voy que ya tuve bastante por hoy… y lo siento si no te has corrido, pero ha sido tu culpa, soy puta sí, pero las putas no hacemos milagros con drogas y alcohol y con tíos retrasados, ale chiket, mol be y a seguir el día chatin.

Se quedó en el cuarto pajeandose sobre la cama, con cara de pavo mientras yo me vestía, le di su dinero y me fui, vino el taxi a recogerme y marché traumatizada.

Con eso, se acabaron las salidas a domicilio, finnnnn…

Un besito a todos y todas mis Seguidores/as…😘😘😘😘♥️

16 pensamientos en “Una salida a domicilio. (Relato real)

  1. Lek dice:

    Joder q mal rollo Luna!!! Mucho animo!!!! 😘😘😘😘😘

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  2. Trosko dice:

    Joder!!!vaya personaje!!animo wapisima!!!😘😘

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  3. Salido dice:

    siempre he pensado que ir a domicilio es arriesgarse muchisimo. Ahora veo que tengo razón. Puff que historia

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  4. Oveja negra dice:

    El cliente ha sido pésimo, pero el relato te ha quedado muy bueno. Da gusto leerlo.

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  5. carlos dice:

    Lamento esa situación que pasaste.
    La verdad que un tuviste mucho riesgo con ese anormal puesto desequilibrado.

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